Bol de madera con asas de cuerda
Un bol de madera bajo y ancho, más cerca de una bandeja honda que de un cuenco. El borde es grueso y redondeado, y la madera va sin teñir, con la veta a la vista y un tono rubio muy claro.
Lo que lo distingue son las dos asas de cuerda de fibra natural, pasadas por sendos orificios en los laterales. Aportan un contraste de textura frente a la madera lisa y permiten moverlo de sitio con el contenido puesto.
Por su poca profundidad se ve de un vistazo todo lo que hay dentro, lo que lo hace más útil como pieza de exposición que de almacenaje: fruta en la cocina, un centro de mesa con velas o piñas, o el vaciabolsillos de la entrada para llaves y cartera.
La madera sin tratar es porosa, así que conviene no usarlo con alimentos húmedos ni servir directamente sobre él. Se limpia con un paño apenas humedecido, secando enseguida para que no se marque.






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